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La deserción universitaria en tiempos del COVID

  • Foto del escritor: Equipo de redacción
    Equipo de redacción
  • 9 nov 2020
  • 4 Min. de lectura

La situación de la deserción universitaria a nivel nacional y el testimonio de un alumno PUCP.


Foto: Luis Javier



Antes de la pandemia, Jaír imaginaba que en el ciclo 2020-2 estaría cursando su sexto ciclo en la carrera de Gestión y Alta Dirección. Sin embargo, a medida que pasaban los días, la idea se hacía cada vez más lejana. Tuvo que dejar de estudiar porque la economía de su familia se vio fuertemente afectada y ahora, tiene la obligación de trabajar para poder solventar sus gastos.


“Es un tema que a muchas familias les ha afectado económicamente. En mi caso, mis papás ahora no se encuentran trabajando, por lo que no podemos percibir ingresos. Mi papá trabajaba en el sector obras, por lo que tenía que estar viajando para supervisar. Asimismo, la empresa en la que mi mamá trabajaba tuvo que recortar personal porque no podían pagar los salarios”, explica.


Este no es un caso aislado, es una situación que muchos/as jóvenes viven actualmente en medio de una crisis económica que ha ocasionado una gran tasa de deserción estudiantil. Los/as jóvenes universitarios han visto paralizada su educación por un tiempo indefinido que podría prolongarse hasta después de la pandemia. 


En nuestro país, hasta inicios de octubre, un total de 174 544 estudiantes tuvieron que interrumpir sus estudios en la universidad según el Ministerio de Educación (MINEDU), lo cual equivale a una tasa de 18,2% de deserción universitaria. En el caso de las universidades públicas, esto representa el 9% de los estudiantes y en las privadas el 22%. Asimismo, la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior (FIPES) estima que el siguiente semestre la tasa llegaría a un 35%.


Con esta pandemia ha llegado el teletrabajo y también la educación remota tras el cierre de los campus de las universidades peruanas, las cuales no abrirán sus puertas hasta nuevo aviso. Podemos suponer que esto significa un menor gasto en recursos que los/as estudiantes solían utilizar como, por ejemplo, los servicios de agua, luz, internet, etc. 


Por este motivo, solicitar una disminución del valor del crédito o pensiones no es un pedido injustificado. Las universidades privadas del Perú han hecho poco o nada a favor de los/as alumnos/as y el MINEDU y la Comisión de Educación del Congreso brilla por su inactividad a pesar de que el costo de la educación es la causa principal de deserción universitaria.


Se han llevado a cabo algunas acciones por parte de las autoridades de la PUCP en torno a la situación económica de sus estudiantes. Una de ellas fue la suspensión del incremento del 3.1% del costo del crédito programado para el 2020, el cual de por sí es un incremento injustificado, por lo que no es algo realmente significativo para la economía de las familias. Asimismo, crearon el Fondo Conectividad, el retiro total o parcial de cursos, préstamos de equipos, reclasificaciones permanentes y temporales, suspendieron el cobro de interés moratorio y brindaron mayores facilidades de pago. 


Ahora, a mediados del segundo semestre remoto, pese a que la pandemia continúa y con ello el empeoramiento de la situación económica de nuestras familias, no se ha considerado la medida más importante que podría asegurar que muchos/as de los/as estudiantes puedan continuar con sus estudios: disminuir el valor del crédito. Este es un pedido que la Asamblea General de Estudiantes de la Federación de Estudiantes dirigió al equipo rectoral pero que al día de hoy, ha hecho caso omiso a esta válida exigencia.


Jaír, frente a esta situación, menciona que tuvo que retirarse de 2 de los 5 cursos en los que se había matriculado, ya que esto significaba una gran carga económica y emocional para él. También expresa que lo que le ayudó a poder culminar el ciclo pasado fue que ya no cobraran intereses moratorios a las boletas. Sin embargo, el hecho de que los créditos valgan lo mismo fue un factor que, en su caso, complicó que su familia pueda cumplir con el pago de las boletas que hasta hoy representa una deuda más para su hogar. Su caso permite aproximarnos a las dificultades que los/as estudiantes de universidades privadas que no han continuado con sus estudios están atravesando durante la pandemia. 


En medio de este contexto, PRONABEC ofreció una beca denominada Continuidad de Estudios, la cual subvenciona la matrícula y pensión académica a los/as alumnos/as de universidades privadas y costos de manutención a los de universidades públicas. Sin embargo, sus requisitos y criterios limitan la postulación de los/as estudiantes de manera significativa. Por ejemplo, existe una jerarquía en ámbitos como el rendimiento académico del estudiante que como mínimo debe de estar en medio superior. También se prioriza a universidades según su calidad educativa y a las carreras según su retorno, que es un eufemismo para carreras “más útiles” y “menos útiles”. 


Por otro lado, sobre los requisitos, para algunos alumnos/as es difícil probar que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica, como sucedió en el caso de Jair cuando quiso postular a la beca. Él no pertenecía a un hogar con suspensión perfecta ni había recibido un bono del Estado. Por eso, al haberse visto agravada su situación económica recientemente, no podía acreditar pobreza o pobreza extrema. Asimismo, en la PUCP, no había gestionado ni contaba con una beca, ni había sido recategorizado. Tampoco se había retirado completamente debido a que se encontraba llevando pocos cursos y aún podía pagarlos hasta ese momento. Es por este motivo que no pudo postular a la beca.


Así como Jaír, existen 174 544 estudiantes que han dejado de estudiar mayoritariamente por las dificultades económicas que atraviesan a raíz de la pandemia. Sin embargo, la deserción universitaria no es un problema reciente. El año pasado, la tasa de deserción era del 12%, lo cual de por sí es una cifra alta y principalmente se da por motivos financieros. Este tema debe de ser tratado como el problema estructural que es realmente debido a que no todos/as pueden acceder a una educación superior, lo cual brinda muchas oportunidades en el campo laboral y permite mejorar el nivel de vida. Es por este motivo que, además de luchar por la disminución del costo del crédito, debemos luchar a futuro por el libre acceso a una educación superior de calidad. 

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